lunes, 28 de abril de 2008

Guess Who's Coming to Dinner



Ayer noche, tras una terrorífica sesión de gimnasia a mediodía en la que puse a prueba mi amor al prójimo, mi amistad incondicional y mi paciencia – mi alter ego más agresivo me pedía gritar improperios –, celebré en mi casa una de esas cenas con un invitado de excepción: la tele.

El éxito de algunos programas de televisión tales como las series que comentábamos, los partidos de fútbol, las carreras de fórmula uno y algunos realities han originado un tipo de encuentros sociales interesantes: cenas para ver un programa. Estas veladas se caracterizan por ver, a la par que comer, un programa de televisión en silencio sepulcral acompañado por los amigos/fans del programa. Curioso.

El programa en cuestión era FAMA. Para aquéllos que no conozcáis este programa, en resumen, persigue el lucimiento de una serie de profesores que – exceptuando al director artístico, el fabuloso Ullate – son tan ignorantes como carentes del más mínimo talento. En la primera final de ayer – el programa se ha dado el lujo de tener dos finales: una por parejas y otra individual y definitiva hoy – los bailarines hicieron gala de muy buenas intenciones y de unas coreografías efectistas que lo único que transmitían era el agotamiento de sus intérpretes. El asunto alcanzó límites insospechados cuando una voluptuosa profesora interpretó un tango en el que ni siquiera relucía la pasión por ella misma que evidentemente se tiene. Lamentable.

¿Quién dijo que en la danza todo era cuestión de saltar y girar? ¿Cómo es posible que se torture a unos alumnos adultos que quieren explotar su talento para la danza y les conviertan en saltimbanquis? ¿Qué diferencia hay entre una escuela de danza y un circo itinerante?

1 comentario:

Xavier Ferrer i Sandoval dijo...

No me parece justo colocar al circo en ese nivel Xavi!!