jueves, 8 de mayo de 2008

If you prick us, do we not bleed ?

Caía la noche en Central Park cuando empezó la función. Una larga alfombra roja; flashes y cámaras fotográficas por doquier; periodistas de todo el mundo cubriendo la noticia; todo era poco para celebrar la inauguración de la última exposición temporal que presentaba el MET: Superheroes: Fashion and Fantasy.

Desfilaban por la alfombra roja luciendo sus mejores galas una plétora de famosos y artistas pertenecientes al star system internacional. De entre las asistentes, dejando el listón bien alto, destacaban Gisele Bundchen, tan espectacular como siempre y Amber Valletta, ambas de Atelier Versace; Diane Kruger con un corto pero precioso modelo de Alberta Ferretti; la controvertida Dita von Teese y la desesperadísima Eva Longoria de Marchesa tampoco pasaron desapercibidas y la eterna Imán con un Dolce&Gabbana que recordaba el Galiano que luciera la Klum en los Oscars. Como en toda fiesta que se precie, había claros ejemplos de mal gusto difícilmente ignorables: las gemelas Olsen, absolutamente devastadas y con aspecto de clochard; Ivanka Trump, que acudió con una cadena en la cabeza como si fuera la princesa del cuento; Kimora Lee Simons que lució un vestido de su propia colección claramente inspirado en un tucán y Fergie quién decidió emular a Miércoles Adams en la fiesta son solo una pequeña muestra.

En cuanto a la exposición en sí, se trata de una exposición que resalta la influencia de los supehéroes en el mundo de la moda. La colección está formada por trajes que han sobrevolado las pantallas de cine desde los inicios del cine fantástico, tales como el traje que luciera el difunto Reeve, comparándolos con los vestidos a los que sirvieron de musa.


En relación con la moda y su calidad de arte, he sostenido recientemente una discusión respecto a si puede considerarse que un museo del traje es digno de llamarse museo y si, realmente, la moda ha ejercido alguna influencia en el transcurso de la historia de la humanidad o realmente sólo se trata de una forma de generar más desigualdades que ha cobrado relevancia en el último siglo. En mi opinión, la influencia de la armadura, el calzado con suela, los tintes, el sostén y el traje pantalón de mujer en la historia de la humanidad en general, y de la mujer en particular, me parece incuestionable. En cualquier caso, me enorgullece que un reputado museo como el MET apueste por ese tipo de exposiciones temporales, desfrivolizando un poco el mundo en el que se las enmarca generalmente.

Muchos jóvenes, de ayer, de hoy y de siempre, sueñan con remplazar sus héroes de cómic en las aventuras que éstos viven. Convertirse en Superman y poder volar, los poderes de la patrulla X o los gadgets de Batman han sido el objeto de deseo y de fantasía de muchos jóvenes. Otros, no obstante, sueñan con poder entrar a formar parte del grupo de los que fueron retratados pisando la alfombra roja y alcanzar el estrellato sin sacar los pies del suelo. Todos ellos son héroes y despiertan nuestras fantasías.

¿Puede una colección de trajes llevar la etiqueta de arte o debe ser relegada a la categoría de artesanía frívola?¿Es bueno soñar que suplantamos a nuestros ídolos? ¿Quienes son los auténticos héroes de nuestros tiempos?