lunes, 19 de mayo de 2008

La virgen de la cueva...



Llueve en Barcelona. Miro por la ventana y veo un cielo gris, melancólico, recuerdo de algo que ya se fue aunque no se bien qué... Escucho una interesante melodía; melodía de gotas golpeando el cristal de la ventana.... Una ligera pesadumbre me abruma. Mi mente está igualmente nublada y aunque no amenazan chubascos no puedo más que sentir que no estoy dónde de debería, qué curioso…

Lo cierto es que resulta hermoso ver llover en esta ciudad, como en tantas otras….y hace ya cuánto que no se veía esta cantidad de agua? Desde hace un tiempo ya, Cataluña en general y Barcelona en particular, vive cercada por la sequía. Una sequía evitable. Una situación previsible.

No quiero entrar a debatir sobre el impacto medioambiental o económico de un trasvase de agua entre dos puntos distantes geográficamente, pero lo cierto es que me resulta difícil comprender quién en calidad de qué se permite denegar agua de regadío para el consumo humano. No pienso siquiera que se pueda comparar con otros casos que históricamente se han producido en la península, ya que no se habló jamás de consumo humano…

¿Cómo hemos llegado a esta desunión en España? ¿Es ésta una situación sin marcha atrás? ¿ Volverán el equilibrio y la equidad a predominar o estaremos para siempre a merced de la demagogia?