martes, 29 de julio de 2008

Beauty is power !

En psicología se conoce como síndrome del coche nuevo a esa sentimiento que nos invade cuando vemos que otros han hecho lo mismo que nosotros en el mismo momento. Al comprarnos un coche, es inevitable ver el mismo modelo repetidamente; al quedarse embarazadas, las mujeres tienden a ver bebés por todas partes. Se trata de una predisposición del ser humano a ver aquello que le preocupa o le concierne con mayor asiduidad, como una mejora de nuestra capacidad de observación puntual.

Mientras un porcentaje importante de nuestro entorno celebra abiertamente su vida en pareja, una nada desdeñable parte restante se compadece de una soledad no deseada abocándose al juego de la seducción con tenacidad baturra. Mientras que los primeros se esfuerzan en retener, los segundos intentan obtener. Acción, reacción.

En las veraniegas calles de nuestras ciudades, abundan los cuerpos bronceados, florecen las siluetas lánguidas y llueven sonrisas de quirófano en una mueca de complicidad feliz. Lo cierto es que vivimos en una sociedad que venera la imagen personal. Independientemente del estrato social, del género, la raza, la religión y de la sexualidad de uno, los hombres y mujeres de hoy, y del mañana, realizan poderosas inversiones en productos de cosmética, moda, dietas y cirugía entre otros "activos cuyo rendimiento, para algunos, está exclusivamente vinculado a la vanidad. Se han generado infinitos negocios que avivan el fuego de la obsesión por la imagen generando estándares casi imposibles de alcanzar; image consulting, personal shoppers, cool hunters, trend setters, personal trainners y otros muchos nuevos vocablos conforman la actual plétora de servicios disponibles al inversor adinerado.

¿Son los negocios relacionados con la imagen una reacción a la actitud generalizada de la población o son los verdaderos instigadores de ésta? ¿Seguiríamos adorando a las Tres Gracias de Rubens si no existiesen los grandes imperios del lujo y la belleza? ¿Cómo se mide la rentabilidad de estos activos? ¿Existe el síndrome del coche nuevo o la era de la información mueve nuestra voluntad a su libre albedrío?

lunes, 28 de julio de 2008

¿Juventud, divino tesoro?

La vida nos conduce inexorablemente por diferentes senderos cuyo destino es común: la edad. No es mi intención hacer una disertación sobre los diferentes métodos para mitigar los claros efectos del paso del tiempo en nuestro cuerpo y rostro; otro día abordaré ese punto. Mi voluntad hoy es reflexionar sobre cuáles deberían ser las huellas, éstas indelebles, que el paso del tiempo debería dejar en nuestra alma y nuestro corazón.

En mi opinión, a medida que uno madura debe responsabilizarse de sus actos. Cuando somos críos nuestras palabras y hechos no siempre responden a nuestro auténtico deseo, son un exabrupto, un resoplo incontrolado excusable y atribuible a la edad. Con los años, tomamos consciencia de las cosas y cuanto decimos o hacemos responde a nuestra voluntad civil, madura y cabal. Parte del proceso de asunción de responsabilidades consiste en reconocer nuestros errores y el afrontar sus consecuencias con gallardía y aplomo. No sirve un ‘ha sido sin querer’ puesto que no realizamos aquello que no queremos. Simplemente.

Existe, no obstante, una parte importante de la población que pretende vivir una madurez carente de responsabilidades y en un afán egoísta de satisfacción personal, sin pundonor alguno, arremeten contra cualquiera que se interponga en su camino al éxtasis mientras acometen su ardid. Engañando. Manipulando. Son los fariseos de nuestros días y su doctrina es la mentira. Las artes negras son su arma y negro es su espíritu también que deja tras ellos únicamente cenizas. La edad solamente les ha proporcionado la experiencia para perfeccionar su técnica.

¿Cómo afrontar las responsabilidades cuando los efectos de nuestros actos son dañinos para aquellos que nos rodean? ¿Sirve la honestidad relámpago para apagar el fuego de las mentiras previas? ¿Cómo podemos protegernos de las mentiras dogmáticas cuando estamos dispuestos a creer? ¿Existe una coraza infranqueable y ésta, nos permitiría sentir?

jueves, 24 de julio de 2008

¿Beauty or Beast?

Hace unas semanas, el mundo recobró la fe en el anís, en las perdices y en los cuentos de hadas cuando, tras un secuestro durante más de seis años, Ingrid Betancourt fue liberada gracias a una brillante intervención del gobierno colombiano devolviéndola a su familia sana y salva contra todo pronóstico.

Para mi, la historia más conmovedora es, por contra, la del estoico marido que esperó incondicionalmente una liberación incierta que se produjo tras una larga espera. Juan Carlos Lecompte, su compañero, protagonizó otra tragicomedia cuyo final aún está por descubrir. Drama o Comedia?

Mientras duró el cautiverio de Madame Betancourt, su esposo, un exitoso publicista, mantuvo la esperanza de un reencuentro con su mujer. Durante los seis años que este particular via crucis duró, los días en que se festejaba el cumpleaños de su mujer Lecompte sobrevolaba la selva en una avioneta sembrándola de notas para su amada. En su particular oda a Romeo y Julieta, le mandaba mensajes de amor, fotografías de sus hijos y quién sabe qué más con la esperanza de que alguno de esos papeles cayera en sus manos y supiera que él seguía estando cerca en la distancia. Conmovedor, verdad?

Lo que jamás hubiera podido barruntar Lecompte es que al bajar la escalinata, Ingrid, le obsequiaría con un escueto y frío abrazo incomparable con el que la fundió con su madre. Sin besos. Sin fuerza. Hoy, la prensa nacional se hace eco de una relación que está en stand by. Criticada por unos y ensalzada por otros, Betancourt era una política que nadaba en la controversia con total comodidad y parece que en su vida personal tampoco reina hoy la claridad.

¿Será Betancourt víctima del clásico síndrome de Estocolmo o su estancia en cautiverio le reveló la necesidad de vivir auténticamente su vida? ¿Es posible superar una ruptura demorada durante tanto tiempo? ¿Qué queda en una relación cuando el romanticismo se esfuma?

martes, 22 de julio de 2008

Una mirada en blanco


El viernes pasado puse los pies en Ibiza tras un año sin ir a ese cercano paraíso en la tierra. Cálida como siempre, la Isla Blanca me esperaba dispuesta a acogerme entre sus visitantes de múltiples orígenes e infinitos destinos.

Mi base de operaciones era un precioso apartamento en Cala Coral. Suficientemente apartado de la concurrida Ibiza, este pequeño paraje colindante con una Cala Tarida donde abundan los franceses es una excelente opción para aquellos que quieran alejarse del mundanal ruido. Precisamente en las inmediaciones de esta zona, en Sant Josep de la Talaia, se puede degustar uno de los mejores arroces marinera de la isla. Amantes del buen comer, no dejéis escapar la posibilidad de comer opíparamente y de disfrutar de un servicio muy por encima de los estándares isleños en S’Espartà.

Tras pasar el día en una recóndita playa que saltara a las páginas del papel couché por albergar a Jade Jagger en cueros, nos perdimos por las murallas de la capital de la Isla. Cargadas de historias y susurros, éstas son un resguardo para miles de turistas antes de fundirse en las masas de los clubes de las afueras de la ciudad. Sólo un peligro se escondía entre los estrechos callejones de la ciudad, la sesgada y peligrosa mirada de un tuerto que inexorablemente nos disparó a bocajarro. El incidente tuvo consecuencias funestas y nuestra arma definitiva para combatirlo fue la risa. Olvidaos de pisar mierda, nada mejor que reir para combatir el mal fario.

Atardeceres en Cap es Falcó, velas en las murallas de Ibiza, arroz entre los pinos de Ibiza y despertares entre agua de mar son el resumen de mi última incursión en una isla que combina elegantemente las masas bronceadas y envueltas en hormonas con los rincones desconocidos y solitarios donde encontrarse con uno mismo.

¿Sobrevivirá Ibiza a la especulación urbanística y a las mafias? ¿Será la caída del sector de la construcción la salvación de una isla que ha visto arrasados algunos de sus puntos emblemáticos? ¿Qué tiene esta isla que a tantos de nosotros enamora?

miércoles, 16 de julio de 2008

Let it be

Hace un par de días, mientras veía el final de la película más bonita del mundo – Across the Universe – me comunicaron una noticia demoledora. Al parecer, al hijo de unos amigos de la familia le han detectado un cáncer terrible con metástasis extendidas por el cuerpo. Con menos de cuarenta años, puede ver su vida sesgada por una arrolladora enfermedad cuyo trepidante avance ha sorprendido a los expertos. Su familia, esposa e hijas, lloran amargamente por el golpe de una espada de Damocles que sostiene un fatuo hostil. En estas aterradoras situaciones, debe haber un lugar a la esperanza; una ventana entreabierta por donde entre la luz que ahuyente las tinieblas; espero que puedan verla sus seres queridos.

Personalmente estas fatalidades despiertan en mi una paranoia reflexiva. Evidenciando que la vida es efímera, cuando un joven se bate en duelo con la muerte siempre pienso que hay cosas que no puedo dejar de hacer o de decir y que tal vez hay un mañana pero que el futuro lejano no existe. Después de un proceso de catarsis conducido por mi consejo de sabios, he descubierto que en estas terribles circunstancias únicamente hay lugar para el sentimiento más naíf: la esperanza. La esperanza de una curación posible, de una transición indolora, de una reencarnación, de la ascensión, de la paz del espíritu, del reposo eterno.

Lo cierto es que todos conocemos casos de curaciones milagrosas e inexplicables por la ciencia, de despertares tras vidas enteras en el coma con un espacio en blanco como único efecto secundario, de respuestas a plegarias de familiares, de nacimientos en vida.

¿Será el hombre el vencedor de la dolorosa carrera contra el cáncer?¿ Conseguirá la ciencia descubrir el origen y la curación de esta injusta enfermedad? ¿Hay alguien que escuche nuestros ruegos y deseos? ¿ Dónde se compran los tickets a Villa Fortuna?

viernes, 11 de julio de 2008

Una noche con Gracia

Anoche, los integrantes de Informe Semanal nos reunimos de nuevo para sumergirnos en una nueva experiencia gastronómica para nuestro particular Punto G. Escandalizados tras la visualización de un demasiado largo cortometraje en los cines Verdi – Destination: IRELAND –, nos mezclamos entre las gentes del tradicional y poco convencional barrio de Gracia.

Situado en una privilegiada zona de Barcelona, el barrio de Gracia ha perdido ya el hedor a rancio y a humedad que lo caracterizara hace unos años y se ha ido impregnando de olor a orín, hachís y cerveza. Pobladas por monumentales fincas y una plétora de plazas, sus oscuras y estrechas calles son el Laberinto del Fauno y albergan multitud de ofertas, a precios muy razonables, a todos los aventureros que osen vencer el hastío de la odisea que es aparcar en ese pequeño y encantador barrio de Barcelona. Creedme, valdrá la pena.

En una de las plazas más emblemáticas del barrio, la Plaza del Sol, hay un pequeño estandarte de la cocina Libanesa: el Amir de Nit. Regentado por una encantadora pareja, en este pequeño rincón de la plaza se pueden degustar las delicias del Líbano: hommos, tabbouleh, moutabal, fattouche o fatet al-amir entre otros delicatessen, incluidos los vinos libaneses y el Arak. Por menos de 15 euros se puede catar la herencia gastronómica que dejaron los fenicios en la Suiza de Oriente Próximo’ sin salir del centro de Barcelona. Una oportunidad para conocer una de las cunas de las civilizaciones mediterráneas.

¿Conseguirá el antiguo paraíso de los terroristas de la Yihad conservar alguno de los Cedros que abanderan o el ansia de poder y petróleo terminará con todos ellos? ¿Podrán los programas al desarrollo del WB, UE y demás organismos supranacionales frenar la Fiebre del Oro?
Amir de Nit
Plaza del Sol, 2
93.218.51.21

lunes, 7 de julio de 2008

El contrato temporal

La Real Academia Española define la voz Crisis como “una mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales”. Esta realidad, que nuestro actual gobierno evita mencionar ni sottovoce entre claustros, nos afecta a todos los mortales independientemente de nuestro estatus social y su impacto resulta difícil de predecir. Sin duda, la yuxtaposición de un deseo y su escasez suelen ser uno de los efectos más comunes.

El mercado laboral, pese a ser aún inmaduro en España, se ha nutrido de distintas metodologías para paliar el incisivo efecto de la crisis en él. Una de las formas mediante las cuales se protege de la huella de las recesiones y las fluctuaciones del ciclo económico es el contrato temporal. Flexible, claramente enfocado a objetivos y meritocrático, el contrato temporal es una buena solución ante las bajas de los empleados fijos o ante las eventualidades del mercado. Odiado por los sindicatos y loado por la patronal, es una solución práctica y rápida sin cambiar estructura ni comprometerse.

En el mundo de la pareja, a menudo, existen fluctuaciones debidas al ciclo, menstrual o de cualquier índole, cuyo impacto en sus componentes resulta evidente. La forma en que se manifiestan las crisis es distinta según la realidad del momento, pero abraza situaciones tan distintas como la inapetencia sexual de algún componente ho el deseo irrefrenable por terceros.

¿Resulta legítimo que se busque a un substituto de carácter temporal cuando un componente de la pareja incumple con sus deberes conyugales? ¿Serían los humanos capaces de racionalizar las relaciones interpersonales aceptando nuevas composiciones como hacen con el mercado laboral? ¿En los asuntos de la pareja debe mandar el corazón o la razón?

jueves, 3 de julio de 2008

El punto G

Mientras Gloria Gaynor amenizaba la noche madrileña con su concierto en los jardines de Conde Duque, un pequeño grupo de amigos inauguramos un nuevo blog, "Informe Semanal", y nos adentramos en el Raval de Barcelona. Más allá de la calle Hospital y la Rambla del Raval, en la calle Sant Pau, hay un pequeño restaurante de cocina india -hindú en el que cortamos la cinta del Punto Gastronómico del nuevo blog. Nuestra incursión en la cocina india tiene nombre de palacio, Moti Mahal.

Con una sonrisa permanente en los labios, Mahender nos recibe en su limpísimo restaurante y nos asesora en los platos que debemos degustar para tener una idea aproximada de lo que es la inmensa cocina India. Empanadillas, quesos frescos y mucha cebolla componen unos deliciosos entrantes que vienen seguidos de pollo y cordero con diferentes curris, arroces y panes; una procesión de platos con los que nos seduce esta inmersión en el mundo hindú.

Nuestra valoración del Moti Mahal es excelente. Excelente por esa afabilidad en el servicio, tan difícil de encontrar en nuestra provinciana Barcelona; excelente por la empatía en las recomendaciones y, sobre todo, excelente por unos platos exquisitos a un precio increíblemente bajo. Amigos de la cocina internacional, por menos de 20€ este restaurante es un lirio entre cardos.

Después del banquete, la zona sur del Raval nos ofrecía infinitas aunque desconocidas posibilidades de ocio y nuestra elección no podía ser más acertada. En el Lempika, un local con decoración decadente que recuerda un Cabaret destartalado con su seductora atmósfera, no solo sirven unos cocktails excelentes, la música y la iluminación no pueden ser mejores y los platos que sirven tienen un aspecto fabuloso.

¿Cuánto tardará esta olvidada zona de Barcelona en florecer repitiéndose una vez más la historia del barrio de Ribera?




Moti Mahal
c/ Sant Pau 103
Raval - Barcelona
625.487.209
http://www.motimahalbcn.com/

Lempika
c/Carretes 18
Raval - Barcelona
93.441.64.98
http://www.lempika.es/

martes, 1 de julio de 2008

Precaución amigo conductor

Hay veces en las que sobran las palabras. Un anuncio sencillamente fabuloso.
¿Hasta cuando tendremos que aguantar unas campañas de prevención de accidentes con imágenes tan sobrecogedoras como las que nos muestra la DGT? ¿Resulta necesaria una concienciación por impacto visual a parte de la política de sustracción de puntos y penalización de los delitos viales actual?