Pueblan los periódicos noticias que bosquejan un inminente hundimiento del sistema bancario actual. Cual flota fenicia, el sistema bancario español ha vivido años de fulgurante esplendor, con el descenso de los tipos de interés, practicando la usura a unos clientes ávidos de consumo. En los días que corren, mientras el mundo se estremece tras el terremoto de las subprime americanas, los bancos más ambiciosos reciben un castigo bíblico. Los últimos serán los primeros. Tras históricas debacles financieras y con el abandono del patrón oro, el sistema bancario internacional, europeo principalmente, constituyó un comité supervisor conocido como Basilea en el que se establecían las best practices de la industria y se regulaba el tratamiento y la medición del riesgo, entre otras áreas de actuación. Entre las múltiples regulaciones que han emanado del comité destaca la definición de una metodología de cálculo uniforme para el cálculo del coeficiente de caja es decir, el cálculo del porcentaje de pasivo bancario (depósitos bancarios, cuentas corrientes, etc.) que la entidad debe disponer en líquido para hacer frente a sus obligaciones con sus prestatarios en caso de impago de los créditos y préstamos concedidos a terceros. Dicha metodología se estableció en aras de garantizar un pago mayoritario de los pasivos en caso de retirada generalizada tras un pánico financiero.
Pese a dicha regulación, el impacto del sostenido aumento del precio del petróleo en los últimos años, el aumento de los tipos de interés interbancario unido al elevado índice de endeudamiento de las familias y al hundimiento del sector de la construcción-inmobiliaria, motor principal de nuestra economía nacional, han impactado significativamente en las cuentas de resultados de unas entidades financieras más preocupadas por el precio de la acción que de garantizar un servicio.
¿Qué hay de cierto en los reiterados avisos de pánico financiero en los mercados que publican unos medios de comunicación no especializados? ¿Somos nuevamente víctimas de demagogia económica con fines electoralistas? ¿Cómo discernir qué parte de la información es verídica y cuál es veraz?
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All media show us an unavoidable crisis in the financial market that may drive all our economies in a way with no return. There is a lack of information concerning the international regulations on credit risk that happens to be a corner stone in the real understanding of the current environment but everyone seems to have an opinion to set up a dogma.
¿Are the panic attack warnings that some biased and generalized media keep publishing real? ¿Are we victims of financial demagogy due to politic affairs? ¿How can we discriminate what is real from what is not?
¿Are the panic attack warnings that some biased and generalized media keep publishing real? ¿Are we victims of financial demagogy due to politic affairs? ¿How can we discriminate what is real from what is not?



