miércoles, 14 de octubre de 2009

Gastronomía en España – Servicio

Seamos honestos, en estos momentos en que las cinturas muestran moratones por el maldito cinturón, nuestros momentos de ocio lejos de ser meras transacciones comerciales deberían convertirse en placenteras experiencias vitales. Algo tan banal como una cita en un restaurante no tendría que ser sólo un atentado a la operación bañador y un agravio a nuestra raquítica cuenta corriente, debería ser un éxtasis de sabores en nuestro paladar y un clímax para nuestros sentidos que nos abriera las puertas del paraíso terrenal.


Arrastrados por la revolución de la era digital, los clásicos papel y lápiz que tantísimos manjares han precedido, han pasado a ser una antigualla viejuna para restaurantes de lujo – lo que se conoce como vintage en moda – dejando paso a los miniordenadores digitales táctiles inalámbricos con softwares de reconocimiento de letra con impresoras térmicas: así somos los humanos, que no falte la última generación en restaurantes de menú de mediodía. Lejos de agilizar las peticiones y satisfacer al público, estos infernales instrumentos gobernados por borregos con zapatos de veinticuatro horas son los causantes de todos los males de la tierra. Ahora veréis el motivo.
Nuestras interminables esperas entre platos, mientras los últimos en llegar bíblicamente se convierten en los primeros en salir, ya no son debidas a que se haya perdido el pedido, se deben a “que se ha colgado el servidor”. Cuando nos traen un plato equivocado – “Sí, seguro que no he pedido caracoles, se arrastran por el suelo y dejan un rastro de mocos, créame, yo eso no lo como” - , no se debe a un lamentable lapsus de cocina, “es que debe haber un virus en la aplicación” Los errores en el cambio siguen siendo porque, desengañémonos, España está llena de chorizos y no todos son embutidos.


El hambre y las injusticias de este tipo son las que aumentan nuestro stress y también el de los líderes del mundo desembocando en terribles y sangrientas guerras allende los mares; nadie le alza la voz al camarero no vaya a escupir en nuestro plato. Tal vez, ahora que he dado con el origen del mal, reciba yo también un Nobel de la Paz.


¿Habéis tenido alguna experiencia religiosa en un restaurante últimamente? ¿Habéis tenido un shock cultural al comparar el servicio con otros países? ¿Por cierto, qué os parece la reciente nominación del Presidente Obama al Nobel?


--English version


Let’s face it, in these days that our waists have the belt so tight we can barely breath, our spare moments should be way more than mere commercial transactions becoming real lifetime experiences. A thing as simple as a date in a restaurant should be much more than an further extension to our gym-membership or a threat to our savings, it’d rather be a flavour ecstasy in our palate and a climax for all other senses that should open the doors of the paradise.


Completely fooled by the digital era revolution, the classic pen and paper are now considered old clichés of expensive restaurants – what we call vintage in fashion – leaving a room for the new tiny-tactile-wireless-portable-computers-with-character-recognizing-software-and-remote-thermal-printers. There you go, high tech is for fast-food caves wanabees. Rather than speeding up the service, those dreadful machines ran by sheep in twenty-four-hour shoes are the main cause of all disgraces on earth. Hold on and you’ll see why.


All the waiting time between courses while we watch the last-ones-to-enter biblically become the first ones to leave, is not due to losing our order anymore, now the server collapsed yet now takes forty five minutes to restart. All the annoying mistakes in our request, are no longer kitchen’s fault, there’s a bug in the program, or something. All the terrible mistakes in the change still are waiter’s fault, though. Hunger and all those injustices we suffer in restaurants increase our current stress as well as world leaders’ driving them to start soul and meaningless wars far away other than raising their voice to the waiter – in case he spits on their plate. Now that I’ve solved that, I might also get a Nobel Peace Prize.


Do you have any funny anecdotes in restaurants willing to share? Ever had a cultural shock comparing the service with other countries’? By the way, what do you think of Obama’s nomination to the Nobel Prize?
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17 comentarios:

Pau dijo...

Buenos días Xavs,
En general en Bilbao, la restauración es tema aparte, se come de maravilla y la atención es muy buena.
Obama y el Premio Nobel ?
No lo tengo claro ...
Buena semana wapeton !!!
Un besazo

Esther dijo...

100% de acuerdo... el miedo al escupitajo en la ensalada nos mantiene calladitos calladitos... Y lo de las reservas por internet de restaurantes?? Incluso puedes reservar la mesa, pero luego... ni mesa ni reserva ni nada!

Y mira que me cae bien Obama... pero Nobel de la Paz ya? Como bien dijo mi hermana el otro dia, que le den el Nobel de Química a Angel Cristo, que por lo menos tiene más experiencia en el tema... ;-)

Señor Werty dijo...

Pues yo me he quedado de piedra con el servicio en Estambul. Hemos ido hace unos días con nuestro hijo de 2 años y se desvivían por el, incluso en un restaurante el camarero se puso a darle la comida, disfrutan con los niños, en otro se ponían a jugar con el con los cochecitos, y el servicio y la comida fantástico.

sau2

La Ratita dijo...

Recuerdo la primera vez que ví un aparatito de esos para mandar los pedidos, me dejó loca. Ahora lo que me deja loca es alguien que lo apunte manualmente.
Lo de Obama? Muy precipitado. Si dentro de medio año termina acostándose con su secretaria (p. ejemplo).O si mete la pata garrafalmente en su política exterior... qué harán, se lo quitarán?
No sé, hay gente que lleva años defendiendo la paz y ahí están sin premio...
Besos.

macarena dijo...

Vayamos por partes. Suscribo totalmente tu visión de vivir el momento restaurante como una experiencia sublime, gratificante y única. Por tanto cualquier elemento que contribuya a romper esa magia no me gusta. La incorporación de las nuevas tecnologías a la restauración ocasionan multitud de problemas. Estoy a favor de innovar siempre que suponga una mejora. Como repreche a mi misma también te digo que al final no soy nada exigente en estos casos y me conformo, aún cuando hay cosas que claman al cielo. Hago la vista gorda por no molestar, cuando en realidad la molestia me la están ocasionando a mi.¿Y qué me dices además de la falta de profesionalidad del servicio?. No sé yo les pido respeto, un poco de interés, educación...nada más,pero algunos encima de no saber te tratan con un puntito de chulería que me molesta muchísimo. Aún así acabo por ponerme en su sitio y los excuso pensando que están superados, que no es culpa suya, que bastante tienen...Pero tampoco es lógico que una buena atención sea una cosa exótica y poco habitual cuando debiera ser normal. Y del Nobel a Obama, que independientemente de que sea prematuro, merecido o inmerecido no entiendo que se arme este revuelo en este caso y no se proteste en otros todavía más cuestionables. Un beso y como siempre un placer leerte,

Macarena

Xtian LB dijo...

Hola Xavi!

Muchas gracias por entrar en mi blog y, por supuesto, muchísimas gracias por comentar.

He estado echándole un vistazo al tuyo y me gusta mucho.

Te mando un saludo y un abrazo ;)

Di dijo...

El mayor problema del servicio es que al ser un trabajo precario, sin profesionalización, eso queda reflejado en el modo en el que tratan a los clientes. Y así nos va en muchos casos...

A. Morgan dijo...

Hace poco pedí una ensalada en un restaurante y tenía un pulgón. Llamé al camarero y le enseñé el bichito. Al instante retiró el plato pidiendo mil disculpas.
Se acercó el jefe de sala jurándome normas de calidad absoluta, pero el bicho vino en mi plato. Conclusión: la comida nos salió gratis.
Respecto al nobel, me parece una inmoralidad. Bss

JuanjoRengel dijo...

Pues más que nada me encanta la sensación de haber arriesgado probando un nuevo sitio y acertar.
El último rincón del que quedé asombrado fue en Nerja (Málaga), aunque nada gastronómico, la vista, un gran balcón hacia el Mar fue asombrosa...

Sobre el Nobel me quedo con una frase que oí el otro dia haciendo referencia a que debe darse a hechos y no a promesas. Me parece precipitado

the healthy ghost dijo...

Bueno aquí en Sevilla hay una lista interminable de restaurantes y bares, pero a mí me gusta mucho la comida internacional.
Un beso.

nimenos dijo...

Suelo frecuentar bares y restaurantes que están en la bendita ignorancia tecnológica, gracias a Dios... cuaderno y lápiz para comandas, tiza en barra para la cuenta.

Si de buen servicio se trata, en Japón, sin duda, se llevan la palma.

Besos

taranis dijo...

Pues yo tuve una época de mucha cocina de "autor" y acabé ¡harta!: del encorsetamiento y frialdad del servicio y de tanta sofisticación en todo. He vuelto a la comida tradicional. En Galicia la profesionalización del sector deja mucho que desear pero en los restaurantes y tabernas familiares todo es perfecto: seres humanos acogiendo, atendiendo y compartiendo con otros seres humanos y por supuesto, lápiz y papel y de vez en cuando una voz más alta que otra diciendo ¡ falta el rape de la 4 o esa caña que te pedí hace un rato ! ¡¡ UNA DELICIA !!

En cuanto al servicio en otros países:me ha pasado de todo. Pero eso forma parte de la aventura de viajar.

Por lo que afecta al Nobel: ¡ Indigno! Se nota que es una imposición de la Casa Blanca como en su momento el de Literatura de Cela por parte de la Casa Real española y tantos otros... Y como decía alguien arriba: al menos que lo concedan a toro pasado no antes de hacer NADA DE NADA.

Un beso

Agustín dijo...

Pongamos la cafetería de un hotel de lujo. Pongamos que tardan en acercarse a la mesa para ver que quieres 47 minutos (por el reloj). Pongamos que tardan otros 23 minutos en llevarte el café. Pongamos que el cafe llega frio. Pongamos que te cobran 7 euros por dos cafes. Y pongamos que tardan 18 minutos en darte la vuelta del billete de 10 mientras tu esperas en la barra con cara de cabreo.

diane dijo...

You've got the right idea. Too many of life's precious moments are passed over too quickly. It's time to slow down and savor each moment.

manuel dijo...

Hola Xavi
soy nuevo en tu blog, si me lo permites, claro.
El tema de los restaurantes sofisticados con nuevas tecnologias me da un poco de yúyu, prefiero cada dia mas las cosas naturales, sanas llenas de calidad y bien hacer.
Respecto a Obama, lo primero que me pregunté cuando lo supe fue ¿y porque? ya lo sabian desde hacia muchisimo tiempo, quizas fue un pacto para relanzarle en su pais donde su popularidad bajó mas de un 20%.

jose_airam dijo...

Cada vez tengo más claro que nos saldría más a cuenta contratar un cocinero privado en casa.
La poca educación se extiende a todos los aspectos y frases como "el cliente siempre lleva la razón" han pasado a mejor vida.

Saludos!

Mariona dijo...

AIIIIIIIIIIII yo vengo de ese mundo, 30 años con restaurante y aún seguimos, madre cocinera, hermano cocinero, padre r.r.p.p. del mismo,podríamos escribir un libro con historia mil !!! El respeto siempre tiene que ser mutuo, con educación debemos y tenemos el derecho de expresarnos. Yo aplaudo la calidad de servico y de producto, yo antepongo eso a TODO. Yo disfruto comiendo, es un placer y cuando voy a un restarurante busco calidad no cantidad y calidad en TODO.Un beso tesoro, que bueno que es leerte SIEMPREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE