¿Dónde podemos encontraros cuando se ha colmado el vaso? Alejados de la despreocupada y banal vida loca, a menudo sentimos la necesidad de recurrir a una puerta trasera; de disponer de un accesible y conveniente tragaluz por el que obtener aire puro; de encontrar un alejado y oscuro rincón en el que escondernos y sentirnos cobijados. De todos los lugares cercanos disponibles, sorprendente y repetidamente me retiro a la bella Ibiza para este menester. Conocida como la capital de la fiesta en el Mediterráneo, su deleitante oferta no se limita a cuerpos bronceados y hormonas mezcladas con drogas y alcohol; en su haber no sólo hay escondidas y hermosas calas o bellos atardeceres a observar, se trata de un lugar en el que una respetuosa libertad trasciende sobre todo los demás mandatos. Ibiza es un lugar que no conoce límites. Y punto.
En mi opinión, dos Ibizas coexisten en nuestras Pitiusas. El ruidoso laboratorio de destilación de nuevos psicotrópicos conocido por sus famosos clubes nocturnos y otros advenedizos negocios relacionados con el mundo de la noche, y el salvaje y alejado de las masas paraíso del que estoy profundamente enamorado. Tan pronto como pongo un pie en alguno de mis lugares favoritos de la isla – una solitaria y remota playa, un delicioso restaurante con especialidades asiático-mediterráneas y otros lugares de peregrinación – no puedo evitar sentirme profundamente relejado, dejando móviles y relojes atrás, cargando únicamente una amplia y luminosa sonrisa viendo la presión desaparecer.
A lo largo de los últimos años, la frivolidad de la belleza se ha convertido en un tema recurrente en nuestras vidas y posiblemente algunas de esas referencias están correctamente relacionadas con la Isla Blanca, pero debo reconocer que pocos lugares del mundo pueden absorber el concepto de diversidad con la amplitud y la facilidad que se hace en Ibiza. Cierto es que pocos lugares del mundo contienen semejante rango de divinidades vivientes – algunas de ellas demasiado embutidas con clembuterol o silicona -, pero compartiendo risas y lágrimas con ellos, encontraremos una amplia, amistosa y gentil heterogeneidad dispuesta a aceptar a cualquiera que se cruce en el camino sin importar el aspecto, origen o destino fina
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l del mismo. ¿Conocéis lugares como éste que podáis compartir? ¿Dónde podemos encontraros cuando habéis alcanzado vuestro límite? ¿Cuáles son vuestras prioridades este verano?
-- English version
¿Where can we find you when you just had enough? As most of we don’t really live ‘la vida loca’, every once in a while we deserve a little backyard exit door, a convenient and accessible way to reach some fresh air, a dark corner where we can hide ourselves and feel safe. Over all the close places available, I surprising and repeatedly go to Ibiza for this purpose. Known to be the capital party island in the Mediterranean sea, Ibiza’s offer goes far beyond tanned bodies and hormones mixed with drugs and alcohol; not only there are breathtaking hidden beaches and lovely sunsets to remember but is a place where a respectful freedom is above all mandates. Ibiza is no place for boundaries. Period.
As I see it, there are two Ibiza coexisting now. The noisy drug test laboratory known by the remarkable clubs and many other show business related sitcoms and the adventurous and far from the crowds pure paradise that I happen to be mad for. As soon as I step in any of my favourite spots on the island – a lonely and hidden beach, a delightful Asian-Mediterranean restaurant among many other sacred places – I can’t help but feel tremendously relaxed; leaving cellphones, watches and everything behind, just carrying a big and warming smile as all pressure vanishes the minute I land.
A lot has been said about beauty in our days and in Ibiza in particular but not many places in the world can swallow the concept of diversity as easily as its done there. Truth is that not many locations show such a wide variety of living graceful divinities like the white island – some of them far too stuffed with clenbuterol or silicon-, but sharing laughs and tears with them we will find a big, gentle and friendly heterogeneity willing to integrate whoever comes along no matter what the aspect, origin or final destination are.
Do you have any spots like this to share? Where can you be found when just had enough? What is on your priority list this summer?



















