--Spanish version (English below)¿Debemos reconsiderar las penas de los menores? Asombrados tras la brutalidad de los últimos acontecimientos, algunos nos cuestionamos si los valores fundamentales que nos infundieron se traspasan correctamente a las generaciones venideras en lo que apunta ser una infranqueable brecha generacional. Lo cierto es que el brutal asesinato de una joven de la mano de dos adolescentes españoles, ha puesto de manifiesto nuevamente la clara necesidad de un análisis en profundidad de la actual regulación relativa a los crímenes de menores en nuestro país. A día de hoy, nuestros menores están amparados en una Ley de Protección del Menor según la cual las penas infligidas por sus actos son considerablemente más livianas que en los adultos, aun cuando la crueldad de sus crímenes resulta evidente. Sus sentencias no están orientadas a la reinserción social, pretenden la reeducación de los condenados.
Existen muchas teorías en relación a los principales catalizadores en crímenes juveniles; algunas de éstas apuntan a la sociedad actual como factor principal – los cambios en la estructura económica y social inciden indirectamente en las tasas de criminalidad juvenil; los modelos familiares monoparentales que conllevan una menor vigilancia también se han estudiado, entre otros factores - otras se centran exclusivamente en el individuo como verdadero causante – el abuso del alcohol y el consumo de drogas, básicamente, así como los trastornos de la personalidad -.
Habida cuenta de la crueldad de los crímenes cometidos, muchos son los que solicitan un nuevo tratamiento para los crímenes de sangre sin importar la edad de quien los comete; otros, no obstante, señalan que al tratar las obligaciones del ciudadano, éstas deberían acompasar a los derechos del mismo. 

¿Debemos reconsiderar las penas a los menores? ¿Creemos que están preparados para votar en elecciones democráticas? ¿Podemos pedir reinserción social a individuos que no han aún no aprendido su camino?¿Cómo podemos proteger a los jóvenes de si mismos?
-- English version
Should juvenile’s punishments be reconsidered? Reading these last few weeks’ newspapers, I can’t help but wonder whether some fundamental values are being properly transferred to the upcoming generations or not. Truth is that the brutal assassination of a young girl by two Spanish teenagers, in the countryside, highlights again the obvious need of a new regulation for those crimes in this country. As of today, juveniles are protected by a sort of Young Offenders Act by which the punishment for their crimes is substantially lighter than for adults, even when the cruelty of their acts is noticeable. The sentences for their crimes are not oriented to social reinsertion; it’s all about re- education.
There are many theories regarding the main causes of juvenile crimes, some of them point to the current society as the major issue – changes in the social structure may indirectly affect ju
venile crime rates, one-parent household models that lead to less supervision are also a considered factor, among many other -; others are basically focused on the individual as the real problem – drugs or alcohol problems are common, so are personality disorders -.
venile crime rates, one-parent household models that lead to less supervision are also a considered factor, among many other -; others are basically focused on the individual as the real problem – drugs or alcohol problems are common, so are personality disorders -. Due to the cruelty of last week crimes, many groups request a new treatment for cruel crimes regardless of the executor’s age, others, however, argue that when it comes up to obligations, they should both go along with their rights.
Should minor penalties be reconsidered? Do we think juveniles should be ready to vote on democratic elections? Can we ask for social reinsertion when yet they haven’t learnt their path? Should we protect children from themselves?








