Carmen Kass. Harper's Bazaar España Marzo 2010
Leo el primer número de la revista Harper’s Bazaar España justo cuando su segunda edición puebla los estantes de nuestros quioscos y paradójicamente, se me antoja un tanto melancólico. Sorprendentemente, la primera publicación de esta revista en España me deja el regusto amargo de las justificaciones y la autoindulgencia que desprenden las líneas de una revista cuya historia parece justificar su futuro.
Audrey Hepburn. Harper's Bazaar Abril 1956
A medida que avanzo por sus páginas se constata que, como cabía esperar, esta publicación orientada a mujeres sabe entretenerlas con su variado contenido y claro formato, si bien, como en algunas grandes publicaciones, parece faltar una coherencia argumental entre sus múltiples artículos y editoriales. Con menor profundidad periodística que su principal competidora, Harper’s desempolva viejos retratos del altillo en sus editoriales, mientras los amigos de la edición sajona brindan su mejor sonrisa en las entrevistas. Nada como el tío Gilito, para un buen empujón.
Julianne Moore. Artículo original en Harper's Bazaar UK
Lo cierto es, seamos justos, que las primeras veces nunca son las mejores. Como si de amantes inexpertos se tratara, nuestros primeros escritos cargados de ilusión e ideas, nunca tuvieron la calidad y la soltura de los que les siguieron, donde las arrugas del tiempo emulsionaron el desorden nuestros pensamientos. Y es que pensándolo bien, resulta complicado entablar conversación con desconocidos y aún siendo el tema principal anodino y frugal, sentimos que invadimos la privacidad del hogar ajeno con nuestras ideas. Dejemos pues, que el tiempo valore el trabajo de, eso sí, esta prestigiosa casa y que sea él juez y verdugo.
English version –
I started reading the first issue of Spain’s Harper’s Bazaar the minute their very second number came out of the print, and to be honest, I couldn’t stop smelling apologies all over its pages. Surprisingly, the first issue was full of explanations pursuing the very same idea: the history of the house justifies its future.
As I read down the magazine, I realized that this publication clearly oriented to women really knows how to entertain them with a rich content and a clear format, yet there was no clear storyline within its lines. Harper’s Bazaar first issue was full of old portraits in their editorials while the friends of the American magazine smiled for us in friendly interviews. There is no one like Scrooge McDuck to start from scratch.
Truth is, precisely, that first times aren’t always the very best ones. As inexperienced lovers, our first writings were loaded with illusion and ideas and yet they never had the quality of the ones that followed, where time wiped the borders of our shapeless thoughts. And if we think of it, starting conversation with complete strangers isn’t always easy, not even when our topic is vain and harmless and yet we feel that we are invading other’s privacy. Lets be fair then, and let time be judge and jury for this cause.





























