Bueno, ya pasó. Tras meses de suspiros y auspicios, la gran boda real de Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, ha pasado y lo cierto es que ha dejado el gusto exquisito de la elegancia inglesa. Una elegancia discutible, claro está, habida cuenta de algunos invitados que perpetraron auténticos atentados con sus atuendos – sin ir más lejos, el tocado de la princesa Beatriz que como muy bien dice mi amiga Paz, parecía un alzapaños por más que la firmara un genio-.
En este tipo de ceremonias, hay que ir con sumo cuidado está claro, los invitados serán escrutados con malicia y por lo tanto la elección del atuendo es cabal. Debe respetar el protocolo, sí, y además debe ir en consonancia con el carácter propio, no en balde no han invitado a un bufón de circo, para eso hay profesionales.
Los príncipes William y Harry, sin duda, fueron impecables. Su sabia elección por un uniforme era previsible, pero igualmente acertada, en sendas versiones elegidas. Y es que el atuendo militar, del que como sabéis soy un gran defensor, es una alternativa excelente si se puede disponer de ello, pero claro, no todo el mundo puede permitirse ese lujo de ir ataviado con uniforme de coronel de la Guardia Real Irlandesa, como hizo William, incluso el Duque de Edimburgo – por más que nuestra Condesa disponga de su propia versión del mismo –, o de capitán de la caballería Blues and Royals como Harry .
También uniformado acudió el príncipe Felipe, nada menos que de Capitán de la Fragata de la Armada, con la banda de la Orden Victoriana del Reino Unido, que también llevó el Príncipe Michael de Kent, un bonito guiño a los royals locales que seguro que no pasó desapercibido.
Dejando atrás los aires marciales, fueron muchos los ilustres que lucieron con mucho atino el chaqué. Ahí si que os digo que es muy fácil parecer un pordiosero, por más que la levita parezca que dice lo contrario. Guy Ritchie se mostró muy cauteloso con el suyo, manteniendo los tonos grises y con una corbata simplemente anudada, la opción más clásica, mientras que David Beckham, en los mismos tonos, consiguió imprimir una cierta modernidad en su vestimenta, eliminando la raya del pantalón, y con una camisa que resaltaba el pañuelo que se ciño al cuello.
Elton John fue otro de los que supo jugar con la tradición y eligió el tono buff para su chaleco que contrastó con una corbata en malva, un riesgo que sinceramente controló muy bien, posiblemente por la misma corbata, mientras que otros invitados que eligieron tonos similares no tuvieron el mismo efecto. Pero sin duda, el más original, ha sido el invitado que se ha calzado el kilt escocés clásico – pensé que veríamos más – con una chaqueta corta de smoking, con un efecto bastante interesante.
¿Y vosotros, qué habríais elegido? ¿Militar o civil?
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