¿Suena
glamuroso, el título, verdad? Pues
lo cierto es, no puedo negarlo, que lo fue bastante. Imaginad lo siguiente: una
exquisita joyería repleta de
preciosas obras de orfebrería;
sumadle a algunos de vuestros amigos más íntimos y compañeros de fatigas
diversos y cerrad el círculo con un delicioso catering sumergido en cubos de
champagne a una escasa semana de empezar la Navidad. Pues esto me pasó hace unos pocos días.
La
verdad es que se trataba de una fiesta muy emotiva para mi: por un lado podía
desear a mi gente – que me gusta a mi ponerme en plan Clan Flores – unas
felices fiestas, unos pocos días antes de que comenzara la tradicional diáspora
y, por el otro, cerrar una colaboración que empezó este verano con una firma a
la que como sabéis tengo especial aprecio.
En
mi
primer post sobre esta colaboración os hablaba de una anécdota que le había
sucedido a mi tía en un viaje a Nueva
York, del que me trajo además un detalle precioso de Tiffany & Co: unos gemelos de la colección “Return to Tiffany”. Me pareció muy interesante que en esta
merienda – clausura, hicieran un pequeño alto en el camino para hablarnos
precisamente de esta colección.
Y es
que según parece ésta colección apareció a raíz de una petición de unos marines
que pidieron un centenar llaveros grabados con la nota “Please Return to Tiffany & Co”
seguido de un número correlativo, con la esperanza de que si alguien perdía las
llaves, un buen samaritano las devolvería a la tienda en las que podrían
vincular el llavero con su legítimo dueño.
Debido
al éxito de la colección y a su actual volumen de ventas, hoy los llaveros ya
no pueden relacionar-se con el propietario, así que si perdéis las llaves y
alguien las devuelve, no podrán dar con vosotros. Pero hay su lado positivo: es
más difícil que entren en casa, que visto lo visto no sé qué es lo más
probable.
¿Conocíais la anécdota?¿Os gusta esta
colección? ¿Cuál es vuestra opinión de las joyas en general?
- English version
Sounds glamorous, right? It certainly was. This week we had a little
gathering at Tiffany’s. It was a
very quiet and private event at their flagship
store in Madrid for a few people. An
excellent opportunity to meet some of my closest friends and pals, and wish them
merry Christmas before the exodus
begins.
It also was the perfect ending for my partnership with Tiffany & Co, that started roughly
six months ago, and of which I’m very proud. When I started this collaboration,
I shared with you a family anecdote. It happened to my aunt in a trip to New York, and out of her days in the
states I got some lovely “Return to
Tiffany” silver cufflinks.
Well it seems just right to end this lovely cycle by sharing another
story related to this precise collection. It started as an odd inquiry from
some sailors that ordered a hundred key rings where one could read “Please return to Tiffany & Co” plus
a number. Should someone find those keys, by bringing them back to Tiffany they
could link this number to the legitimate owner.
Right now, due to the real size of the brand and this particular
collection, this is no longer a possibility. And I can’t help but wonder
whether we should pity this – one can only hope we’ll find a Good Samaritan – or be thankful for it–
no one will know where to find the door that such keys open -.
Did you know the story? Do you like
this collection? Do you have any interest in jewellery?



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