domingo, 16 de diciembre de 2012

Christmas at Tiffany's


¿Suena glamuroso, el título, verdad? Pues lo cierto es, no puedo negarlo, que lo fue bastante. Imaginad lo siguiente: una exquisita joyería repleta de preciosas obras de orfebrería; sumadle a algunos de vuestros amigos más íntimos y compañeros de fatigas diversos y cerrad el círculo con un delicioso catering sumergido en cubos de champagne a una escasa semana de empezar la Navidad. Pues esto me pasó hace unos pocos días.

La verdad es que se trataba de una fiesta muy emotiva para mi: por un lado podía desear a mi gente – que me gusta a mi ponerme en plan Clan Flores – unas felices fiestas, unos pocos días antes de que comenzara la tradicional diáspora y, por el otro, cerrar una colaboración que empezó este verano con una firma a la que como sabéis tengo especial aprecio.

En mi primer post sobre esta colaboración os hablaba de una anécdota que le había sucedido a mi tía en un viaje a Nueva York, del que me trajo además un detalle precioso de Tiffany & Co: unos gemelos de la colección “Return to Tiffany”.  Me pareció muy interesante que en esta merienda – clausura, hicieran un pequeño alto en el camino para hablarnos precisamente de esta colección.

Y es que según parece ésta colección apareció a raíz de una petición de unos marines que pidieron un centenar llaveros grabados con la nota “Please Return to Tiffany & Co” seguido de un número correlativo, con la esperanza de que si alguien perdía las llaves, un buen samaritano las devolvería a la tienda en las que podrían vincular el llavero con su legítimo dueño.

Debido al éxito de la colección y a su actual volumen de ventas, hoy los llaveros ya no pueden relacionar-se con el propietario, así que si perdéis las llaves y alguien las devuelve, no podrán dar con vosotros. Pero hay su lado positivo: es más difícil que entren en casa, que visto lo visto no sé qué es lo más probable.

¿Conocíais la anécdota?¿Os gusta esta colección? ¿Cuál es vuestra opinión de las joyas en general?

- English version

Sounds glamorous, right? It certainly was. This week we had a little gathering at Tiffany’s. It was a very quiet and private event at their flagship store in Madrid for a few people. An excellent opportunity to meet some of my closest friends and pals, and wish them merry Christmas before the exodus begins.

It also was the perfect ending for my partnership with Tiffany & Co, that started roughly six months ago, and of which I’m very proud. When I started this collaboration, I shared with you a family anecdote. It happened to my aunt in a trip to New York, and out of her days in the states I got some lovely “Return to Tiffany” silver cufflinks.

Well it seems just right to end this lovely cycle by sharing another story related to this precise collection. It started as an odd inquiry from some sailors that ordered a hundred key rings where one could read “Please return to Tiffany & Co” plus a number. Should someone find those keys, by bringing them back to Tiffany they could link this number to the legitimate owner.

Right now, due to the real size of the brand and this particular collection, this is no longer a possibility. And I can’t help but wonder whether we should pity this – one can only hope we’ll find a Good Samaritan – or be thankful for it– no one will know where to find the door that such keys open -.

Did you know the story? Do you like this collection? Do you have any interest in jewellery?